Registrado: 15 Nov 2007 Mensajes: 1175 Ubicación: Principado de Asturias, España
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 12:24 pmAsunto: Napoleón Bonarparte
Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, capital de la actual Córcega, en una familia numerosa de ocho hermanos. Cinco de ellos eran varones: José, Napoleón, Lucien, Luis y Jerónimo. Las niñas eran Elisa, Paulina y Carolina. Todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras.
Carlos María Bonaparte, el padre, siempre con agobios económicos por sus inciertos tanteos en la abogacía, sobrellevados gracias a la posesión de algunas tierras, demostró tener pocas aptitudes para la vida práctica.
Sus dificultades se agravaron al tomar partido por la causa nacionalista de Córcega frente a su nueva metrópoli, Francia; congregados en torno a un héroe nacional, Paoli, los isleños la defendieron con las armas. A tenor de las derrotas de Paoli y la persecución de su bando, la madre de Napoleón tuvo que arrostrar durante sus primeros alumbramientos las incidencias penosas de las huidas por la abrupta isla; de sus trece hijos, sólo sobrevivieron aquellos ocho.
Sojuzgada la revuelta, el gobernador francés, conde de Marbeuf, jugó la carta de atraerse a las familias patricias de la isla. Carlos Bonaparte, que religaba sus ínfulas de pertenencia a la pequeña nobleza con unos antepasados en Toscana, aprovechó la oportunidad, viajó con una recomendación de Marbeuf hacia la metrópoli para acreditarlas y logró que sus dos hijos mayores entraran en calidad de becarios en el Colegio de Autun.
Los méritos escolares de Napoleón en matemáticas, a las que fue muy aficionado y que llegaron a constituir una especie de segunda naturaleza para él -de gran utilidad para su futura especialidad castrense, la artillería-, facilitaron su ingreso en la Escuela Militar de Brienne. De allí salió a los diecisiete años con el nombramiento de subteniente[b] y un destino de guarnición en la ciudad de Valence.
Juventud
A la muerte de su padre se trasladó a Córcega y tuvo que solicitar una baja temporal en el servicio activo. Su agitada etapa juvenil discurrió entre idas y venidas a Francia, la vorágine de la Revolución y los conflictos independentistas de Córcega.
Napoleón se creó enemigos irreconciliables, entre ellos el mismo Paoli, al romper éste con la Convención republicana y decantarse el joven oficial por las facciones afrancesadas. Napoleón se alzó mediante intrigas con la jefatura de la milicia y quiso ametrallar a sus adversarios en las calles de Ajaccio. Pero fracasó y tuvo que huir con los suyos, para escapar al incendio de su casa y a una muerte casi segura a manos de sus enfurecidos compatriotas.
Un joven Napoleón Bonaparte
Instalado con su familia en Marsella, malvivió entre grandes penurias económicas que a veces les situaron al borde de la miseria; el horizonte de las disponibilidades familiares solía terminar en las casas de empeños, pero los Bonaparte no carecían de coraje ni recursos. María Leticia, la madre, se convirtió en amante de un comerciante acomodado Clary, el hermano José se casó con una hija de éste, Marie Julie, si bien el noviazgo de Napoleón con otra hija, Désirée, no prosperó.
Con todo, las estrecheces sólo empezaron a remitir cuando un hermano de Robespierre, Agustín, le deparó su protección. Consiguió reincorporarse a filas con el grado de Capitán y adquirió un amplio renombre con ocasión del asedio de Tolón, en 1793, al sofocar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses; el plan de asalto propuesto a unos inexperimentados generales fue suyo, la ejecución también y el éxito infalible.
En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a General de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova.
Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el gobierno Jacobino, el 9 de Termidor (27 de julio), y verse encarcelado por un tiempo en la fortaleza de Antibes.
Liberado, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero.
Encontró un hueco en la sección topográfica del Departamento de Operaciones. Esta oficina posibilitaba el acceso a las altas autoridades civiles que la supervisaban.
Allí encontró a la refinada Josefina Tascher, de reputación tan brillante como equívoca, quien colmó también su vacío sentimental. Era una dama criolla oriunda de la Martinica, que tenía dos hijos, Hortensia y Eugenio, y cuyo primer marido, el vizconde y general de Beauharnais, había sido guillotinado por los jacobinos.
Mucho más tarde Napoleón, que declaraba no haber sentido un afecto profundo por nada ni por nadie.
La elección de Napoleón fue precipitada por una de las temibles insurrecciones de las masas populares de París, al finalizar 1795, a la que se sumaron los monárquicos con sus propios fines desestabilizadores. Encargado de reprimirla, Napoleón realizó una operación de cerco y aniquilamiento a cañonazos que dejó la capital anegada en sangre. La Convención se había salvado.
Asegurada la tranquilidad interior por el momento, Barras le encomendó en 1796 dirigir la guerra en uno de los frentes republicanos más desasistidos: el de Italia, contra los austríacos y piamonteses.
Militar exitoso
Aquel general de veintisiete años transformó unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que trituró el Piamonte en menos de dos semanas y repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares durante innúmeras promociones. Tanto o más significativas que sus victorias aplastantes en Lodi, en 1796, en Arcole y Rívoli, en 1797, fue su reorganización política de la península italiana, que llevó a cabo refundiendo las divisiones seculares y los viejos estados en repúblicas de nuevo cuño dependientes de Francia.
Napoleón en la campaña de Egipto
Napoleón mostraba una amenazadora propensión a ser la espada que ejecuta, el gobierno que administra y la cabeza que planifica y dirige, tres personas en una misma naturaleza de inigualada eficacia. Por ello, el Directorio columbró la posibilidad de alejar esa amenaza aceptando su plan de cortar las rutas vitales del poderío británico -las del Mediterráneo y la India- con una expedición a Egipto.
Así, el 19 de mayo de 1798 embarcaba rumbo a Alejandría, y dos meses después, en la batalla de las pirámides, dispersaba a la casta de guerreros mercenarios que explotaban el país en nombre de Turquía, los mamelucos, para internarse luego en el desierto sirio. Pero todas sus posibilidades de éxito se vieron colapsadas por la destrucción de la escuadra francesa en Abukir por Nelson, archienemigo de Napoleón en los escenarios navales.
El revés lo dejó aislado y consumiéndose de impaciencia ante las fragmentarias noticias que recibía de Europa. Por fin se decidió a regresar a Francia en el primer barco que pudo sustraerse al bloqueo de Nelson, recaló de paso en su isla natal y nadie se atrevió a juzgarle por deserción y abandono de sus tropas, mientras subía otra vez de Córcega a París, ahora como héroe indiscutido.
Primer Cónsul
En pocas semanas organizó el golpe de estado del 18 Brumario (el 9 de noviembre) con la colaboración de su hermano Luciano, el cual, le ayudó a disolver la Asamblea Legislativa del Consejo de los Quinientos en la que figuraba como presidente.
Era el año de 1799. El golpe barrió al Directorio, a su antiguo protector Barras, a las cámaras a los últimos clubes revolucionarios, a todos los poderes existentes e instauró el Consulado: un gobierno provisional compartido en teoría por tres titulares, pero, en realidad, su dictadura absoluta, sancionada por la nueva Constitución napoleónica del año 1800.
Aprobada bajo la consigna de «la Revolución ha terminado», la nueva Constitución restablecía el sufragio universal.
En 1802 y mediante una serie de votaciones, el primero de los cónsules conseguía el poder de forma vitalicia. Era poco todavía para el gran advenedizo que embriagaba a Francia de triunfos después de haber destruido militarmente a la segunda coalición en Marengo, y emprendía una deslumbrante reconstrucción interna.
Napoleón, Emperador
La heterogénea oposición a su gobierno fue desmantelada mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona.
El punto álgido de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en Notre Dame, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrasen un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público. Una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.
Su gran triunfo se produjo en la batalla de Austerlitz, de 1805, donde aniquiló a los aliados. Posteriormente otras batallas reafirmarían su gran genio militar.
Nada podía resistirse a su instrumento de choque, la Grande Armée (el 'Gran Ejército')
A las numerosas infidelidades conyugales de Josefina durante sus campañas, por lo menos hasta los días de la ascensión al trono, apenas había correspondido Napoleón con algunas aventuras fugaces. El ansia de paternidad y de rematar su obra con una legitimidad dinástica se asoció a sus cálculos políticos y empujó al emperador a divorciarse de Josefina y solicitar matrimonio a una archiduquesa austriaca, María Luisa, emparentada con uno de los linajes más antiguos del continente.
El ocaso
El año de su matrimonio con María Luisa, 1810, pareció señalar el cenit napoleónico. Los únicos Estados que todavía quedaban a resguardo eran Rusia y Gran Bretaña.
El bloqueo continental también condujo en 1808 a invadir Portugal, el satélite británico, y su llave de paso, España. Los Borbones españoles fueron desalojados del trono en beneficio de su hermano José, y la dinastía portuguesa huyó a Brasil. Ambos pueblos se levantaron en armas y comenzaron una doble guerra de Independencia que los dejaría destrozados para muchas décadas, pero fijaron y diezmaron a una parte de la Grande Armée en una agotadora lucha de guerrillas que se extendió hasta 1814, doblada en las batallas a campo abierto por un moderno ejército enviado por Gran Bretaña (Arthur Wellesley, primer duque de Wellington )
La otra parte del ejército, en la que había enrolado a contingentes de las diversas nacionalidades vencidas, fue tragada por las inmensidades rusas. En la campaña de 1812 contra el zar Alejandro I, Napoleón llegó hasta Moscú, pero en la obligada retirada perecieron casi medio millón de hombres entre el frío y el hielo del invierno ruso, el hambre y el continuo hostigamiento del enemigo.
Toda Europa se levantó entonces contra el dominio napoleónico, y el sentimiento nacional de los pueblos se rebeló dando soporte al desquite de las monarquías. Incluso Francia, fatigada de la interminable tensión bélica, resolvió el problema deshaciéndose de su emperador.
La última batalla de Napoleón después del desastre ruso se libró en Leipzig en 1813, la «batalla de las Naciones», una de las grandes y raras derrotas de Napoleón. Fue el prólogo de la invasión de Francia, la entrada de los aliados en París y la abdicación del emperador en Fontainebleau, en abril de 1814, forzada por sus mismos generales.
Las potencias vencedoras le concedieron la soberanía plena sobre la minúscula isla italiana de Elba y restablecieron en su lugar a los Borbones, arrojados por la Revolución, en la figura de Luis XVIII.
Estando recluido y con cuarenta y cinco años, todavía se sentía capaz de hacer frente a Europa. Los errores de los Borbones, que a pesar del largo exilio no se resignaban a pactar con la burguesía, y el descontento del pueblo le dieron ocasión para actuar. Desembarcó en Francia con sólo un millar de hombres y, sin disparar un solo tiro, en un nuevo baño triunfal de multitudes, volvió a hacerse con el poder en París.
Pero fue completamente derrotado en junio de 1815 por los vigilantes Estados europeos en Waterloo (Bélgica) y puesto nuevamente en la disyuntiva de abdicar.
Así concluyó su segundo período imperial, que por su corta duración se ha llamado de los Cien Días (de marzo a junio de 1815). Se entregó a los ingleses, que le deportaron a un perdido islote africano, Santa Elena, donde sucumbió lentamente a las iniquidades de un tétrico carcelero, Hudson Lowe.
Antes de morir, el 5 de mayo de 1821, escribió unas memorias, en las que se describió a sí mismo tal como deseaba que le viese la posteridad. Ésta aún no se ha puesto de acuerdo sobre su personalidad mezcla singular del bronco espadón cuartelero, el estadista, el visionario, el aventurero y el héroe de la antigüedad obsesionado por la gloria. _________________ ¡Qué Dios nos de fuerza para encontrar lo justo, voluntad para cumplirlo y poder para defenderlo!
Ultima edición por Administrador el Jue May 01, 2008 10:56 am, editado 1 vez
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 12:42 pmAsunto:
Los españoles tenemos la satisfacción de que le hicimos que perdiera su primera batalla. Interesante biografía, gracias Sr.Adry _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
Un personaje que no me inspira ninguna simpatía... Un dictador que intentó apoderarse de Europa, y que traicionó los conceptos de la revolución.
Es verdad que los progresos que se impusieron/iban a imponer en España eran muchos y beneficiosos. Pero el sistema elegido para hacerlo fue abominable, y afortunadamente el pueblo tuvo que rebelarse. Me recuerda mucho a la situación actual de Irak...
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 1:22 pmAsunto:
Para España la G.I. fue lo mejor y lo peor:
Ir a una seudodemocracia
Fomentar la unidad nacional, que hasta ese momento era inexistente
Empezar la independencia de las colonias.
A Napoleón, lo que pasa es que se le subió el poder a la cabeza _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 6:32 pmAsunto:
¿La GI?
Napoleón es para mi un líder carismático y digno de admiración. Para nada es un dictador, aunque empezase como tal, supo darse legitimidad y convertirse en algo más que un monarca: Un Emperador.
A diferencia de las dictaduras tradicionales, Napoleón poseía una constitución y unas leyes, solo que, la historia se fija más en sus atribuciones militares que en las políticas.
Por último destaco, ante todo, el regresa desde la Isla de Elba. No se disparó ni un tiro y eso le honra.
El tema de España y Napoleón es más escabroso. ¿Hizo bien, hicimos mal? Eso, mejor, en un tema a parte. _________________ ¡Qué Dios nos de fuerza para encontrar lo justo, voluntad para cumplirlo y poder para defenderlo!
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 7:08 pmAsunto:
La Guerra de la Independencia. Napoleón no hizo bien al invadir a un aliado, pero para los españoles hizo que se abriese una nueva época, la seudodemocracia, ya que no era tal para toda las personas, lo malo es que se inicio la época de perder colonias, guerras civiles entre absolutistas y liberales.... _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 8:06 pmAsunto:
¿Seudodemocracia? En el reinado de Fernando VII no creo. _________________ ¡Qué Dios nos de fuerza para encontrar lo justo, voluntad para cumplirlo y poder para defenderlo!
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 8:46 pmAsunto:
Ten en cuenta que se proclamo la constitución de la Pepa, una de las mas avanzadas de su época. Y durante esa época España vivió en seudodemocracia. Luego es cierto que vino el absolutismo de Fernando VII, luego el trienio liberal, y muerto Fernando VII, se empezó con la seudodemocracia. _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 9:39 pmAsunto:
Hubo constitución, pero no partidos, ni elecciones, lo que quiere decir que no hubo democracia. _________________ ¡Qué Dios nos de fuerza para encontrar lo justo, voluntad para cumplirlo y poder para defenderlo!
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 9:59 pmAsunto:
Pero aun así se le puede considerar como seudodemocracia, que no exista partidos ni elecciones no significa nada. En EEUU se independizaron, y no había partidos ni nada. _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
Al menos hubo una constitución (la de Bayona, creo que se llamaba, eso sí: ultracatólica), y luego la de Cádiz que abolió el infame Fernando VII. Y cuando volvió el "deseado" reimplantó la Inquisición y devolvió a un país sumido en la ruina por la guerra contra los franceses y contra las colonias, en una oscuridad todavía mayor... Militares progresistas, carlistas, pronunciamientos militares, un país en decadencia... el siglo más complejo de la historia de España, posiblemente.
sobre si hicimos bien o hicimos mal como comenta el administrador, esta mas que claro e incluso la duda ofenderia...claro que se hizo bien habia que expulsar al invasor constara lo que constara, no se lucho por el detestable rey sino por la libertad e independencia de un pueblo, de un país
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Publicado: Dom Ene 13, 2008 11:04 pmAsunto:
La G.I. fue la creencia de un sentir nacional, yo creo que fue lo mejor para España _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
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Publicado: Sab Abr 26, 2008 4:17 pmAsunto:
He podido saber que era todo un masón. ¡Vaya desilusión! _________________ ¡Qué Dios nos de fuerza para encontrar lo justo, voluntad para cumplirlo y poder para defenderlo!
Registrado: 15 Nov 2007 Mensajes: 880 Ubicación: En la otra punta de donde nací
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Publicado: Sab Abr 26, 2008 8:58 pmAsunto:
Ya bueno, pero que se le va hacer era un frances. Recuerda los lemas de Igualdad, fraternidad y libertad _________________ ¡Quién al grito de España no responde, ni es Español, ni es hombre!
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